Felicitaciones 18 Aniversario

Siempre he pensado que todos tenemos un bar que nos define por completo. Que visitamos asiduamente y en el que nos encontramos con nosotros mismos tomando nuestra bebida favorita e intentando ordenar un poco los pensamientos, bien resguardados por la música que nos apasiona. Pues bien, cuando me trasladé a Madrid, busqué un lugar así durante mucho tiempo (soy difícil de conquistar), un lugar donde compartir copa y conversación con personas afines, un lugar donde sentirme querido y respetado por su contexto.

La primera vez que entré en la Catedral (así llamo yo al Moloko cariñosamente) supe que la búsqueda había finalizado. Me enamoré completamente de su rollo, no pude ser tratado mejor por esas dos grandes personas que lo regentan… Hablamos de música, exaltamos la amistad y me fui a casa convencido de que el flechazo perduraría  mil noches más.

Ha pasado tiempo desde entonces Sabi y Rocio, pero os sigo queriendo igual, también a la música que nos regaláis, y por supuesto… ¡A vuestro Moloko!

 

Cierro los ojos y lo visualizo. Salgo de Comendadoras y allí me espera el luminoso encendido con su logo mítico, la bandera del barco. El mural de los Jam, Ceci que te abraza a la llegada, la puerta roja. Dentro, la música. Sabi pincha al fondo un tema de Blondie. Rocío, que me ha visto entrar, se aúpa sobre la barra para saludarme con su sonrisa luminosa, siempre tan guapa, la puñetera. A la izquierda queda el cartel de los Who. Detrás de Rocío, ese otro de Wilco en el que posa una chica que quiere parecerse a ella. Sabi está bailando mientras desenfunda temazos en su templo, una habitación mágica, poblada por canciones y abierta al local, en la que cabe lo mejor de la historia del pop. Buena parte de ella se ordena en las paredes a golpe de recuerdos firmados, discos y pósters, 18 años de indie, rock, new wave, punk… huellas que dan cuenta de la pasión de este equipo que, desde el primer día, me hizo sentir en casa. Ya lo estoy viendo, ha llegado otro amigo y nos lo quieren presentar, ellos siempre ejercen de lazo, dan alas a nuevas amistades en una ceremonia hermosa e infalible…

Conocí el bar en 2004, siendo una pipiola, y quedé prendada. Pero mi verdadera historia de amor con el local comenzó hace tres años. Mi chico y yo vivíamos al lado, tratábamos de reubicarnos en una ciudad en la que nos habíamos quedado solos. Sabi y Rocío no tardaron en darnos no sólo la bienvenida a su garito sino al barrio. Un día, en una de las tabernas de Conde Duque, alguien nos había invitado al vino. Era esta pareja, que quiso tener un gesto de generosidad (otra de sus grandes virtudes) con dos de sus clientes. Desde entonces, comenzó una amistad que guardo como uno de los tesoros más bonitos de mi vida madrileña.

Puedo trasladarme a Quiñones, 12 desde cualquier parte del mundo, recordar cada rincón, cada gesto, como lo estoy haciendo ahora. Pero que nunca, nunca se nos acaben las noches del Moloko. ¡Felicidades y gracias, amigos!

 

¡¡¡FELICIDADES CHICOS!!! Por fin MOLOKO alcanza la mayoría de edad….fruto del esfuerzo, del buen hacer, de la simpatía, la hospitalidad y un largo etc…, de los que lleváis trabajando codo con codo juntos casi desde que se abrió: Sabi, Rocio y Ceci. ¡Gracias primos! Por estar siempre ahí, por poder contar con vosotros, por animarme y no dejarme caer y gracias a MOLOKO por ser “la tentación vive abajo”, por las miles de noches allí disfrutadas, por ser un lugar de encuentro y reencuentro con grandes amigos, un lugar de celebraciones de distintos momentos de mi vida… ¡¡¡Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS, MOLOKO!!!!

 

Recuerdo que la primera vez que entré en el Moloko (con Julio de la Rosa y mis entonces compañeros de piso, Iván y Luis) pensé: “¿Cómo es que nunca había estado aquí?”. La música que sonaba y los pósters que decoraban (decoran) el bar eran exactamente lo que me gusta a mí.

Luego ya les conocí a ellos. Sabi, Rocio, Ceci y demás familia. Desde ahí ya la relación a pasado de amistad a casi ser familia. He conocido a gente allí genial, he llevado a gente allí que también ha pasado a formar parte de la “familia Moloko” y cada vez que paso por Madrid es imposible que no pase por allí. La relación ha sobrepasado la barra del bar y ahora nos vemos tanto dentro como fuera de él.

¡Nos han pasado tantas cosas ahí dentro! Sólo con las que recuerdo se podría hacer un libro.

Nada como llegar a Madrid, doblar San Bernardo y ver la luz encendida del Moloko. Sinónimo de risas, buena música y calor, o sea, hogar.

¡Muchas felicidades!

 

Hace años que conocí a Sabi y Rocio y Moloko gracias a mi gran amigo-hermano Javier Wandosell, él me los presentó, han pasado 10 años desde entonces, en aquella época venia a Madrid de vez en cuando pero era obligado pasar a tomar algo por “Moloko”, fueron pasando los años y creciendo esa amistad, allí escuchábamos a veces maquetas de Neuman, incluso cuando no teníamos ni disco, allí escuchaba mis grupos preferidos y desde siempre ha sido mi Club preferido en Madrid, pasaron los años y a veces la vida te sorprende y, por compromisos casi constantes con Neuman me tuve que venir a Madrid a vivir, entonces Sabi y Rocío se convierten en las primeras personas que me dan todo su cariño para que estuviera aquí feliz y tranquilo, se convierten en mi familia, familia a la que quiero muchísimo, porque sólo puedes cumplir 18 años si haces las cosas con amor e ilusión, ellos son un amor y cuando pasan unos días sin vernos ya estamos preocupados a ver cuándo quedamos a cenar, o tomar algo, si hablo de Sabi y Rocio es inevitable emocionarme, les quiero mucho, todo el que los conoce le pasa lo mismo, no me extraña, son un amor de personas.

Así que ellos también han ganado alguien que siempre estará ahí para lo que necesiten, y yo, seguiré yendo siempre que pueda a ver a mi family al Moloko a darles un beso y tomarnos un Jager con Velcro J.

Felicidades queridos amigos, enhorabuena por esa mayoría de edad, por tener el mejor Club de Madrid, por ser como sois, por ser mis amigos.

Os quiero

 

Vuestra magia, generosidad y amor por la música son tan grandes como vosotros y como Moloko. Si no existierais habría que inventaros, y es que nos hacéis sentir siempre en casa. Gracias amigos, por tanto tanto calor que dais, sois enormes. ¡Por 20 años más!

 

Moloko, nuestra luz y nuestra guía. El faro de la buena música.

 

En la claridad de la noche, en la oscuridad del día, nuestro compromiso con la vida (all), lo encuentra cada persona o animal racional. Sólo por una unión… la emoción… yo sé… y vosotros sabéis… que esa emoción está presente y vigente… Sabi, Roci, Ceci, os quiero… Sois mi compromiso con Madrid, con Donosti, con el mundo… con la vida…

 

Se me hace muy difícil tratar de explicar en unas pocas líneas lo que el Moloko significa para mí. Cuando llegué a Madrid no conocía a casi nadie, y quiso el destino que debajo de casa estuviera un pub tan acojonantemente bonito y con una música tan sumamente buena como el Moloko. Pero lo que vino a continuación deja todo eso en un segundo plano. Fue, y sigue siendo, un privilegio indescriptible la manera en que Sabi, Rocío y Ceci me acogieron desde que nuestra amistad se fue fraguando más allá de la puerta roja del número 12 de la calle Quiñones. La manera tan natural y cariñosa en que me introdujeron en su círculo familiar, el respeto y auténtico amor que sus clientes y amigos sienten hacia todos ellos y hacia su casa me hace llenarme de orgullo cada vez que me doy cuenta de que me han querido tener cerca en sus vidas. La complicidad que tenemos, los largos ratos de diversión que pasamos juntos, nuestras cenas, conciertos, paseos, partidos y sesiones de música hasta el amanecer son un regalo del que atesoro cada minuto y cada segundo.

Muchas felicidades por esta mayoría de edad. Tenéis el mejor pub de todo Madrid y me emociona sentirme partícipe de su existencia cada día.

 

FELIZ MAYORIA DE EDAD MOLOKO¡¡¡¡¡¡¡ (16+2)

Bueno chicos, ya me queda solo un fin de semana de estar aquí detrás de la barra con vosotros, ni que decir cabe que os echaré mucho de menos, pero bueno a partir de ahora disfrutaré el Moloko como más gusta, delante de la barra…

No sabría expresaros lo agradecido que os estoy por haberme aguantado y ayudado tantísimo….os quiero muchoooo (a los tres)…. cuidarme a Ceci¡¡¡¡¡ Un beso y Felicidadesssss¡¡¡¡¡¡¡

 

Como el monumento a los Marines de Iwo Jima guardo en mi memoria el primer día que clavé la bandera en la esquina de esa barra! jas! y como un veterano tengo el corazón lleno de batallas, medallas, copas y sobre todo, amigos. Felicidades Ro y Sabi!!! 18 que gran número! 8)))

 

 

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